Las historietas que no deben de faltar en tu lectura.
Se trata de una especie de enciclopedia mundial del cómic y ha sido presentada recientemente en España. Paul Gravett es el autor y ha dedicado su vida a estudiar, recopilar y escribir sobre este fascinante mundo literario de superhéroes y personajes de historieta, entrañables para muchos de nosotros.
En esta antología que lleva por nombre “1001 cómics que hay que leer antes de morir”, hay desde superhéroes que limpian Manhattan del crimen a golpes de telaraña, hasta personajes de la antigua Galia que beben pociones mágicas y alejan a puñetazos la invasión de los romanos.
De acuerdo con Gravett, “se hable de monstruos o de héroes, siempre se trata de la condición humana”. Esta ambiciosa recopilación, que empieza por “Los amores del señor Vieux Bois” (de Suiza) y termina con el estadounidense Habibi, busca ser una suerte de Biblia del cómic.
O más bien, en palabras del propio Gravett, “un canon mundial, ya que en el cómic durante mucho tiempo no ha habido intercambio de material entre los países”.
Sesenta y siete expertos internacionales le acompañaron en esa hazaña que tiene más de 900 páginas y que ofrece una ruta por la historia planetaria del género, de Eslovenia a la India, pasando por Australia, aunque la mayoría del recorrido transcurre entre Francia, Estados Unidos y Japón.
Aunque prácticamente en todos los rincones del mundo se editan historietas, tebeos o cómics, hay países como Francia que son mucho más creativos y publican de forma masiva: tan sólo en 2011 en Francia se editaron 5.000 libros.
Si bien el primer ejemplo de historieta registrado en su antología data de 1837, Gravett coloca el big bang del cómic miles de años antes, en una cueva:“El tebeo moderno nace en el siglo XVIII, pero su origen pasa por los dibujos de los hombres prehistóricos, los geroglíficos, los manuscritos de la Edad Media…”.
El origen de la pasión de este experto se ubica “en una historieta llamada “The rise and fall of the trigan empire”, una mezcla entre el imperio romano y la guerra de las galaxias”, aunque admite que su corazón de niño latía también por el Batman televisivo que Adam West interpretaba en los sesenta, con esos matices de arte pop que lo inmortalizaron.
Ese flechazo de juventud ha acabado en una relación de décadas. Para hacernos una idea, basta con echar un vistazo a los perfiles de Twitter y Facebook de Gravett: el 99,9% de los enlaces y los mensajes hablan de cómics.
“Es imaginación, apertura mental. Y enriquecimiento cultural: lees Persepolis y descubres cómo vive una niña en Irán”, es la oda que Gravett dedica a las viñetas.
Laura Martínez / Guía Fem